martes, 19 de marzo de 2013

Fotografías con anteojos de colores


Vivimos en un mundo de imágenes en colores. Nos rodean los colores en la vida diaria y capturan nuestra atención a través de todos los medios de comunicación visuales. No siempre fue así, claro. Y si, continúo con lo de la última entrada y ese lugar común que dice que “si una fotografía no nos gusta en color, va a mejorar cuando la pasemos a blanco y negro”.

Para ordenar las ideas, mejor voy con una lista. Y voy más lejos, después de todo ¿se supone que quiero confirmar lo que dice ese lugar común o rechazarlo? Como aun no tengo idea, enumero arbitrariamente -y sin ningún trasfondo científico, ya que estamos- posibles razones –sin ningún orden en particular, ya que estamos- por las que una fotografía mejora en el pasaje de color a blanco y negro (ByN):

1- Las fotografías en color pueden arrastrar el ojo hacia una parte determinada de la imagen. Ese foco de atención, de un color más intenso o llamativo, llevaría a perder la perspectiva general de la imagen que se descubre en su totalidad dentro de una variación de grises. 

2- La fotografía ByN tiene menos información. El color esta compuesto por un tono y valor que toma un tiempo de lectura diferente a la información que entregan los grises. Descartados esos datos, gana relieve el contenido. 

3- El contenido de la foto, pensado como la suma de sus líneas, podría ganar relevancia en el traspaso a ByN. Así, figuras ocultas que antes pasaban desapercibidas se transforman en lo central de la fotografía.

Me detengo unos segundos para poder revisar estos tres puntos, todos ellos hablan de la forma en que la foto nos entrega su información. Hace poco tiempo la empresa que tiene el control de Facebook compro una aplicación llamada Instagram, destinada a compartir fotografías. La compra de esta aplicación fue millonaria, una cifra de muchos ceros. Cualquiera que utilice alguna red social sin duda se encontró con varias imágenes que atravesaron Instagram. Lo que importa para el caso que estamos hablando no es la capacidad de esta aplicación de compartir imágenes, es otra cosa: todas las imágenes que atraviesan esta aplicación parecen tener un mismo filtro de color, una especie de sepia leve y granulado. Todas ellas parecen “normalizadas” bajo un mismo filtro, todas ofrecen las mismas cualidades en cuanto a color. Millones de personas, fotos iguales, un mismo molde.

Sin dudas este no es el único filtro que ofrece la aplicación, pero si recuerda un poco al lugar común que guía esta entrada. Se puede ver que me guía la idea de una imagen original en colores, que luego va a ser transformada. Grave error. Pero como una forma de borrar las limitaciones que las cámaras de celulares traen –por su calidad, no nos creeríamos como “naturalista” el resultado que nos ofrecen o por su tamaño al ser subidas a internet- se modifica la información de la imagen mediante un filtro. Podría ser un cambio a ByN, pero eso no es necesario. Lo único necesario es que tengamos en nuestras cabezas una imagen de la realidad –nuestro “objeto en si” seria el mundo en colores como lo vemos a diario- en contraste con su reflejo, el de una fotografía. Pero no cualquier reflejo, uno que esta atado a distintas raíces y que aprovecha las distorsiones: algunas imágenes ganan cuando se desnaturalizan, cuando se alejan del común denominador de la vista y terminan por gustarnos mas.

¿Qué sucede con los sueños? ¿Con los recuerdos? ¿Y si no todo es originalmente en colores? Continúo con este tema en una próxima entrada.

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