martes, 19 de marzo de 2013

Batman para pocos



Hace algún tiempo vi un buen documental llamado The people versus George Lucas (Alexandre O. Philippe, 2010) en el que se revisa la relación que tienen las películas de Star Wars con el público. Los fanáticos de las viejas películas se enojaban frente a las nuevas películas de Star Wars, las odiaban, se ponían en contra de eso que les había dado tantas horas de satisfacción. Quizás más curioso, los fanáticos dividieron a las personas en dos categorías: los iniciados dignos de ver las películas de la guerra de las galaxias por ser dignos de ella y los idiotas que no eran dignos de verla, el publico que no era tan conocedor como ellos o por creer que ese publico no iba a estar a su altura comprendiendo las cosas que solo ellos podían ver.
Hace poco se estreno la ultima película de Batman, The Dark Knight Rise (Nolan, 2012). El día del estreno en EEUU, un loco con un arma se levanto y comenzó a disparar dentro del cine ¿era mas digno de ver la película el asesino o los que murieron durante la función? Por las dudas se venden mas armas. Momento políticamente incorrecto, mejor retomo todo esto por otro lado.
Siempre me gusto mucho Batman. Desde chico fue uno de mis superhéroes favoritos, y probablemente es del personaje que más comics he leído. Es verdad, todo eso es anecdótico, pero en un rato va a tener mas sentido. Cuando salio la primera de las películas de Nolan en el cine, decidí no ir a verla. Puedo decir con algo de vergüenza que en ese momento me puse un poco como los fanáticos que creen que el gran publico no es digno de la dicha que ellos sienten frente a lo que les gusta ¿yo que estuve acá desde la primera hora, cuando todo esto era considerado cosa de chicos tiene que bancarse ahora todo este circo?. Como en todo, a la distancia me doy cuenta que fui un boludo… aunque no me arrepiento de haber esperado la salida de la película en dvd sin ir al cine. Lo mismo hice con la segunda parte, y lo mismo voy a hacer con la tercera.
Pero vuelvo una vez más al estreno de la primera parte. Hay algo, un sentimiento que hace que un fanático se vuelva en contra de eso que ama solo con el objetivo de sentirse el mismo más especial que el publico que recién esta llegando a conocer eso que hasta ese día a el lo hacia único. O un sentimiento de rechazo antes la nueva popularidad de algo que, como fanático, solo el sabe como tiene que hacerse. Por detrás de todo esto se pueden encontrar al menos tres cosas.
El primer detalle es que en un mundo donde para vender desde gaseosas a zapatillas te tienen que decir que al consumir tal cosas te estás convirtiendo en un individuo que se diferencia del resto o que estas construyendo tu personalidad –aunque la empresa no fabrique solo para vos, fabrique para millones de personas- iba a ser fácil que una obra de arte se fundiera con el espíritu de la tontería. Escucho tal banda, eso me hace especial; lo mejor es que esta banda muera en la oscuridad porque solo yo que soy especial puedo entenderla y solo yo… aunque la banda no haga música para mí, sino para el que quiera escucharla.
El segundo punto –y perdón si me vuelvo muy obsesivo con darle a todo una critica tan de mercado- es que para lograr todo este sentimiento de “podes ser único comprando toda la filmografía de tal director con su biografía” iba a llegar un momento que los que leyeran la biografía empezaran a considerar que leerla era una condición necesaria para apreciar la obra como un hecho artístico. Hay que cuidad la inversión, ese capital cultural algo tiene que traerme. Pero la verdad es que, por más triste que resulte para el que pago la remera y se considere un conocedor, importa un bledo al momento de disfrutar algo. Podes tener una percepción distinta, eso seguro, pero no te hace merecedor de nada; nadie te debe nada por eso y no le debes nada a nadie. Son solo dos posiciones a una misma altura: dos lecturas diferentes si se quiere, pero parte de un mismo viaje.
Hay una tercera idea, que sin dudas me ocurrió cuando decidí no ver la primera parte de la trilogía de Nolan: sentía que si el gran público llegaba de vuelta a interesarse por esto algo en mi relación con el personaje iba a cambiar. La película llego al cine bajo el mantra de “la historia que hace de Batman un personaje serio”…cuando para mi Batman ya era un personaje serio. Y es que aunque el comic tomara muchas direcciones, nunca lo tome como un tema menor, y para peor, siempre me pareció algo importante de mi vida. Para el caso, nadie anda diciendo que El Señor de los Anillos o Harry Potter necesitan cambiar de enfoque porque son algo poco serio, algo que había sido hecho para jóvenes y no le iba a llegar a un publico mas amplio. Las trampas del marketing sin dudas son extrañas, había que envolver la experiencia en papeles con otros colores. Y yo caí de cabeza.
Paso el tiempo, las películas salieron, las vi en dvd y me gustaron. No me parecen de todas maneras las obras maestras que los números nos quieren vender, y ahora más tranquilo trato de hablar como un “no fanático”. El cambio a un tono mas serio solo es aplicable desde la perspectiva cinematográfica, fui un tonto cuando quise ponerla en paralelo a otras formas como el comic. La película si es sin dudas diferente a lo que se había visto del personaje en cine, aunque esperara otro enfoque. Ahora que lo pienso, siempre voy a estar esperando un nuevo enfoque, pero no importa. Después de todo siempre alguien va a querer destruir la ciudad, y siempre va a haber un héroe tratando de evitarlo. Y eso no cambia nunca.

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