martes, 19 de marzo de 2013

Anotaciones sobre el refrito (y algunas cosas de propiedad intelectual)



El reciclaje no es solo importante para el planeta tierra, no, también es lo que mantiene fértil el terreno mental del escritor con pocas ideas. El escritor no muy imaginativo –como el que empuja este párrafo- encuentra en ese reciclaje la oportunidad de mantenerse más o menos activo en el ejercicio de la escritura amateur, en mantener viva la idea de los blogs frente a redes sociales mas rápidas, aunque esa sea otra idea para reciclar, si, mas adelante.

Salto de esa idea del reciclaje, a otra; mientras tanto reciclo algo que tenia escrito desde hace un tiempo. Algo que nos lleva de paseo por varios métodos de copia: papiros, tablas de arcilla, grabado en cueros, etc. y que desemboca en la ¿mezcla perfecta? entre durabilidad, comodidad y capacidad de acceso rápido a la información: el libro. Este primer libro, que a grandes rasgos mantiene el mismo formato desde su origen, suponía largos tiempos de copiado… manuscritos que además no tenían muchos lectores debido a la gran analfabetización.
Sigo volando a través de la idea. Ya en el siglo XV, con Gutenberg y la imprenta moderna en occidente, se modifica la concepción del acceso a la cultura con la posibilidad de producir más libros, más rápido y de forma más económica que, ya llego a la idea central del texto, el corazón de este refrito, puso sobre la mesa la idea de protección de derechos para la reproducción tipográfica, como una forma de asegurar la inversión para los editores y el sustento de los escritores.

Y ahora si, esto va sobre propiedad intelectual. A lo largo de los siglos estos derechos se extendieron como una forma de estimular la producción de obras culturales… y nace con esto la tirante dualidad entre editor-escritor; el lector pocas veces entra en la ecuación al revisar estos temas. Fue en 1709, en el parlamento Británico que la reina Ana promulgo la primera ley de derecho de autor. El estatuto de la Reina Ana daba al autor 14 años de posesión de la obra y la potestad para elegir editor, pudiendo ampliar luego esta opción por 14 años más. Luego de este tiempo, cualquiera podía editar la obra y reproducirla libremente.

¿Qué buscaba la Reina? Los estados tienen la capacidad de formar protecciones temporales sobre las creaciones y, en un principio, lo que se buscaba era estimular la producción de obras asegurándole al autor su subsistencia, un beneficio económico sobre su creación durante un tiempo limitado.

Lo que en un principio fue pensado para el autor, se transformo mas tarde en la herramienta que las corporaciones utilizarían para ahogar las libertades de divulgación cultural entre los individuos. ¿Cómo sucedió esto? La posesión de esos derechos fue extendida cada vez más, retrasando cada vez más la llegada de las obras al dominio publico.
Nueva elipsis, ya casi estamos en la actualidad y fuera de este texto con ideas recicladas y auto referencias de su autor. En la próxima entrada algunos datos de la historia de la propiedad intelectual en la Argentina, seguido de “¿Qué es el dominio publico?”.

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